martes, 11 de marzo de 2014

La ¿peor? madre de América

Ayer leí este artículo sobre Lenore Skenazy, una periodista norteamericana que se ha ganado el título de "la peor madre de América". Su pecado: haber dejado (entre otras cosas) que su hijo comenzara a viajar solo en el subte de Nueva York con tan solo 9 años.
En este otro artículo Lenore cuenta un poco más sobre su experiencia, y porqué para ella en realidad, que le dieran tan tremendo título, ha sido un honor.
La historia de Lenore y de su hijo Yzzy, y su devenir en "mala madre" me dejo reflexionando mucho sobre cómo criamos a nuestros hijos hoy.
Me crié en Concordia, una ciudad de Entre Ríos lo suficientemente grande para no ser considerada un pueblo, pero lo suficientemente chica para tener todas las virtudes de uno (o al menos las tenía hace 20 años, cuando yo vivía allí).
A los 8 años aproximadamente ya cruzaba sola a la casa de mi vecina de enfrente, y hacía mandados en el almacén de la esquina (había que cruzar una calle).
A los 11/12 años ya volvía sola caminando de la escuela, que era a más de 20 cuadras de mi casa, y para cuando cumplí los 15 ya iba sola a la mañana también.
A los 13/14 ya me iba sola en bicicleta al club, a Inglés, y a la casa de una de mis mejores amigas, que quedaba cerca de la escuela.
Desde antes de los 14 me quedaba también tardes enteras sola en casa, cuando no me gustaba el programa familiar.
Por su parte, Hernán se criaba en San Fernando. Según me cuenta, a los 8 iba a la farmacia a comprar azufre y no sé que otras cosas más, y hacían explosiones de pólvora con sus amigos.
Más o menos a esa edad también, desaparecían tal vez toda la tarde andando en bicicleta con los chicos del barrio.
Jugaban con herramientas, se metían en casas abandonadas, en lugares tipo descampados.
Antes de los 18 viajó solo con amigos, y a los 18 se fue con sus dos mejores amigos en camioneta (el que manejaba apenas había cumplido los 17) a la Patagonia y a Chile, a hacer turismo aventura con kayaks.
Cuando Hernán me cuenta las cosas que hacía de tan chico, un poco me espanto y un poco pienso "que lindo tener una infancia así, con tanta libertad, con tantas aventuras, con tanta oportunidad para explorar y aprender!!"
Mis padres y la madre de Hernán eran un poco como Lenore: confiaban en nosotros y nos daban alas para volar.
¿Qué ha cambiado, que a pesar de que Joaqui tiene 9 años cumplidos, no se me ocurre mandarlo a hacer un mandado al mercado de la esquina? Y cuando lo dejo 5 minutos con las nenas en casa para comprar algo a las corridas en el almacén de una cuadra, me siento super culpable!
Por supuesto que muchas cosas. Son otras épocas, sin duda alguna. Las calles tienen más automóviles que van a mayor velocidad, seguramente la cantidad de delitos haya aumentado, o tal vez haya aumentado solo la información que tenemos sobre esos delitos, no estoy segura de cual de las dos.
De hecho, en Argentina, muchas familias se encierran en "countries" y "barrios cerrados" buscando que sus hijos puedan tener un poco de esa vida libre que ya no se encuentra en las calles de la ciudad.
Me da un poco de pena por mis hijos, cuando miro atrás, de no poder darles un poco de la libertad que nosotros teníamos a su edad.

O tal vez sí puedo? Ustedes que opinan?
Elegí ilustrar esta nota con esta historieta de Mafalda, porque muestra a una niña de no más de 8 años, que va sola a la farmacia de su barrio. Se ve que era algo muy común por aquellas épocas, verdad?

domingo, 2 de marzo de 2014

La relación entre hermanos


Criar con apego no siempre es fácil. Tengo 3 niños, de 9, 5 y casi 3 años, y he notado que a medida que van creciendo, mi umbral de paciencia es más bajo con cada uno de ellos.
Cuando son pequeños y uno está con ese subidón hormonal que significan el parto y la lactancia, cuando te acostas y sentís el olorcito a bebé, o cuando te explican la macana que se mandaron con esa media lengua y ojitos de absoluta y sincera inocencia, no hay forma posible de que uno "se enoje en serio".


Sin embargo, a medida que el niño crece, no me pregunten como ni por qué, el nivel de paciencia que nos resulta aceptable va bajando. Lo veo en mí como algo en lo cual tengo que trabajar para mejorar, y lo veo también en mi marido y en otras familias cercanas.
En los únicos casos en que sigo viendo la misma tolerancia es en los casos de hijos únicos, tal vez porque la atención de los padres está centrada exclusivamente en ellos, tal vez porque al ser hijos únicos, hay situaciones que no se dan en la casa, como las peleas entre hermanos. 

Y es que las peleas entre amigos, rara vez llegan a los niveles las peleas entre hermanos, y además siempre tenderemos a proteger y defender a nuestro cachorro, así que no nos sirve la comparación.

Por supuesto que se de hogares en los que los hermanos se adoran y no se pelean jamás. No me pregunten cual es la receta porque no es lo que sucede en mi casa. 
Mis hijos se adoran, sí, pero también se matan. Si es algo que hacemos mal, si es que al ser 3 niños buscan más llamar la atención en exclusiva mediante este tipo de comportamientos, si es que simplemente estas son sus personalidades o los niños que nos tocaron por algo que tenemos que aprender y trabajar en esta vida terrenal, lo desconozco.
Pero en este hogar, donde se intentó, al menos, criar con amor, respeto y apego, donde se colecha, se toma teta a demanda, y se pare en casa, donde van a un cole respetuoso y varios etcéteras más, señoras y señores, en este hogar mis hijos se hacen burlas, se gritan, se insultan, y se pegan.
No me parece que sea un comportamiento adecuado, no me parece aceptable, no me parece "normal", pero sí creo que es bastante común. Yo misma me mataba literalmente con mis hermanas, al punto de rodar por el piso agarradas de los pelos y  rasguñandonos, con mi madre en un ataque de nervios tratando de separarnos, y recuerdo que yo para mis adentros pensaba que "no era para tanto".
Hoy me toca vivirlo del otro lado (karma, que le dicen) y realmente es exasperante.
En general "intento" (porque no siempre lo logro) dialogar con ellos, escuchar a ambos y validar los sentimientos de los dos. De nada sirve buscar responsables, ni "quien empezó", porque generalmente la escalada viene de varias horas atrás, con caritas, muecas, burlas, risitas y demases... De nada sirven tampoco las advertencias cuando una ve que las caritas, muecas, burlas, risitas y demases van derechito a convertirse en golpe o empujón, porque aunque me escuchen en el momento, cuando están con el "modo pelea on", terminaran peleando, si no es en ese momento será una hora después, y recién terminaran haciendo las paces enojo mío mediante.


Hay muchos consejos para este tipo de situaciones, como cambiarlos de escenario llevandolos a dar una vuelta, distraerlos con otra cosa, etc. En mi caso el cambio de escenario no siempre es posible (a veces se pelean Emma y Joaquín, por ejemplo, y Maite está durmiendo, o alguno de los dos no quiere salir a dar una vuelta) y las distracciones no siempre funcionan.
Muchas veces (karma) termino pegando tres gritos yo. Sí, no es respetuoso, no está bien y debo trabajar mucho, MUCHO, en eso. Pero cuando la situación me desborda, pegar tres gritos al mejor estilo LA CORTAN YAAAA!!  y darme un tiempo fuera para mí, es lo único que me funciona. No estoy recomendando para nada esta estrategia, solo me sincero y cuento lo que me sale de las entrañas cuando siento que mi paciencia rebasó su limite hace más de media hora.
Me queda mucho para mirarme para adentro, tratar de cambiar y buscar otras formas de comunicación en este sentido.
Y ustedes como lo viven? Sus niños se pelean? Como lo solucionan? Tienen artículos o libros para recomendar que hablen de esto?
Yo tengo que releer el libro "Como hablar para los niños escuchen y como escuchar para que los niños hablen", que es una excelente guía para manejar esta y otras situaciones con niños un poco más mayores.






viernes, 28 de febrero de 2014

Cambios

Ya han pasado más de 6 años desde que comencé a escribir, y en este tiempo no solo mi familia ha cambiado, sino que también yo he cambiado mucho.
Tal vez al principio era mas vehemente, más intransigente, más dura.
He crecido, y hoy siento que si bien MI ELECCION es una, hay muchos matices, y en la maternidad, como en todo en la vida, cada uno recorre el camino que PUEDE recorrer.
Ya no me paro a sacar el listado de beneficios de la leche materna cuando veo a una mamá con mamadera. Ya no me pongo loca defendiendo el colecho y aunque sigo pensando que el metodo Estivill es un horror, si no me piden mi opinión al respecto, me la guardo.
Ya no saco el listado de beneficios de nacer en casa, y me conformo con dar un poco de información sobre parto respetado, y sobre empoderarnos en ese momento que es solo nuestro y de nuestro bebé.
Y tal vez por eso es que ya casi no escribo... ya no siento esa necesidad imperiosa de defender nada, de abogar por nada.
Mis hijos han crecido. Joaqui ya tiene 9 años! Y si bien algunos temas continúan presentes (como el colecho, o la lactancia, ya que Maite aún no se destetó) empiezan a aparecer otras cuestiones: la escuela, los deportes, los amigos, los juegos, la electrónica...
Y pienso que tal vez, para activar un poco otra vez el blog, es hora de cambiar un poco la temática.
De charlar más de "niños mayores", de los desafíos que nos presentan, de cosas más complejas, porque hay mucha info sobre lactancia, parto y colecho, pero muy poca sobre las rebeldías, los llantos, las discusiones con niños mayores...
Creo que hacia eso vamos... nos acompañan?


lunes, 13 de enero de 2014

PUJA!!!


Antes que nada, FELIZ AÑO NUEVO!
Estoy desaparecida los ultimos meses. Mucho trabajo, tanto profesional como en casa (con 3 niños les aseguro que uno no para un segundo), hace que cueste encontrar un momento de sosiego e inspiración para dedicarle al blog.
Hoy vi este documental en Facebook y me pareció oportuno compartirlo aquí.
Se trata de un trailer sobre partos institucionales en Argentina, que pone los pelos de punta.
Lo veo y no puedo evitar lamentar no haber sabido darle un nacimiento respetado a Joaqui. Si bien no sufrimos la violencia que se muestra en este video, no fue un parto respetado en absoluto: despegue de membranas, internación precoz, drogas me que hacían adormercer, falta de movimiento libre, rotura artificial de bolsa, y lo peor, todo el vacío y las practicas habituales sobre un bebé recién nacido.
Ojalá algo haga recapacitar al personal médico, y empecemos a tener nacimientos más respetados en institución, no es justo que la única opción para asegurarnos de tener un parto y nacimiento respetados sea parir en casa, porque no todos se sienten seguros con esta opción y porque además no todos pueden afrontar los costos economicos, sin mencionar que TODAS tenemos derecho a un parto respetado, independientemente de si se realiza en casa, en hospital publico o en sanatorio privado.

video

martes, 22 de octubre de 2013

Primavera Waldorf

Fiesta de la primavera
Después de participar de la Fiesta de la Luz, hemos comenzado a cobijar en esos días oscuros y fríos la luz que dará nacimiento a nuevas capacidades. Es a la luz de la verdad que pueden surgir las cualidades que hacen de cada ser humano un ser único, capaz de entregar al mundo creativamente, lo mejor de sí.
 La VERDAD, la luz más poderosa, es  la que hace de nuestra alma la tierra más fértil, donde cada semilla sembrada puede crecer. Hemos colocado allí valientemente nuestras dificultades, temores, tristezas…también nuestras fortalezas y dones. Todo ello al llegar los días cálidos comenzará a brotar transformado en esperanzas, en todas las posibilidades que tiene el mundo de ser cuidado por cada persona.
El campo sembrado va a florecer. Eso es lo que festejamos en esta época. Es la fiesta de la alegría, de la gratitud, y también del despertar de la conciencia hacia el cuidado continuo que en este momento de la humanidad se le requiere al hombre.
Despertamos por la mañana con el canto de los pájaros, percibimos la calidez del aire, abrimos las ventanas dejando que la luz y los aromas entren, nos sorprendemos descubriendo brotes nuevos en las ramas que parecían antes tan tiesas.
Una fuerza de resurrección comenzó a transformar la quietud aparente en movimiento y formas nuevas. Esta misma fuerza yace y transforma el alma del ser humano. Los niños vivencian estos procesos también a través de imágenes.
De la misma manera en que el brote irrumpe en la rama, los niños corren por el patio. Hay alegría, gritos, expansión creciente. Se despliegan las alas de las mariposas, y revolotean por aquí y por allá.


Con los niños preparemos esta fiesta recolectando ramas de sauce y flores para tejer coronas, que junto con las frutas de estación, juegos, rondas y canciones, conforman los elementos para celebrar al aire libre, siempre con gratitud y veneración hacia lo recibido por la Madre Tierra.
Se recoge la flor, porque es la entrega que la naturaleza hace al ser humano, con mayor sutileza en belleza. Las frutas (ciruelas, frutillas, etc.) aportan jugos, perfumes, color, sabor, los juegos y cantos manifiestan la explosión de alegría que vive en el aire y en las almas.
Se elige el mes de octubre porque es cuando la primavera está más instalada en nosotros y en todo lo que nos rodea.
La fiesta culmina con un trenzado de brazos y manos entre todos los niños y maestros, que se va formando mientras cantamos. En ese gesto vivenciamos la fuerza que tiene la comunidad cuando se nutre de toda la diversidad, que tiene la imagen de un gran prado florido, con diversos colores y tonos, donde cada uno tiene la posibilidad de “ser” y “ofrecer” lo que es.

Maestros Escuela Perito Moreno

viernes, 13 de septiembre de 2013

Las capacidades de una nueva generación de niños

por Georg Kühlewind

En los últimos diez, veinte años están apareciendo cada vez más niños con déficit de atención (ADD) e hiperactividad. Yo los he llamado “niños estelares” y me gustaría analizarlos más detenidamente en sus rasgos positivos y negativos. Muy poco se sabe aún acerca de los fundamentos antropológicos de esta nueva generación de niños. Por ello muchas veces permanecen incomprendidos. Presumo que en un tiempo no muy lejano, más de la mitad de los niños presentarán un comportamiento anormal, llamativo u original. ¿Pero qué significa, si pasan a ser mayoría? Quiere decir que no existe una norma. Cada niño es como es y así debemos aceptarlo. Si tratamos a un niño atendiendo a sus requerimientos, entonces encontrará su propio camino evolutivo, totalmente individual. Esto constituye una dificultad para la pedagogía: se torna prácticamente imposible la enseñanza frontal de todo un curso. A pesar de que los niños de un tercer o cuarto año de primaria tienen la misma edad cronológica, su madurez por lo general abarca de ocho a trece años, de modo que resulta imposible educarlos con criterios uniformes.
Hay una expresión que caracteriza especialmente a estos nuevos niños: son abiertos. Abiertos significa: no están tan encasillados como nosotros. Como adulto yo no vivencio los pensamientos de mis congéneres, ni tampoco sus sentimientos e impulsos volitivos. En cambio estos niños – así como todos los niños pequeños – vivencian los pensamientos, sentimientos e impulsos volitivos de su entorno, no están separados de la conciencia del mundo circundante. 
Por otro lado tienen una deficiente percepción de sí mismos o “identidad corporal básica”. Eso significa que no se perciben en su corporeidad como las personas normales, sino que se sienten inseguros, no están plenamente encarnados. Naturalmente eso es un impedimento. El aspecto positivo de esta constitución es que estos niños se vivencian en unidad con el mundo, especialmente con el entorno humano. Para entender lo que les pasa, podemos tomar como ejemplo la manera en que un niño aprende a hablar. ¿Cómo sabe un niño pequeño lo que significan las palabras? Para ello recurre ante todo al sentir, que es dominante en los niños pequeños.
En los niños estelares ese predominio se conserva durante mucho tiempo. Por ello son abiertos: porque sienten. Pero sentir no significa para ellos tener emociones como celos, enojo, depresión. Sentir significa: sentir como nosotros percibimos si algo es lógico o no. Yo le llamo “sentir cognoscente” a ese modo de percibir.
La atención de estos niños se extiende a todo el entorno. Tienen una gran capacidad de observación, que no es intelectual, sino que tiene las características de ese sentir cognoscente.

Una inteligencia sensciente
Los niños estelares tienen una inteligencia sensciente. Ésta no tiene nada que ver con la emotividad, sino que se refiere a la manera de extender la sensibilidad hacia el mundo. Ésa capacidad la tiene todo niño pequeño y la nueva generación de niños la conserva durante mucho tiempo. Por ello los niños estelares suelen tener aptitudes sociales extraordinarias, que sin embargo muchas veces permanecen ocultas, pues para descubrirlas habría que tomar conciencia del profundo sentimiento social subyacente a muchas actitudes. Por supuesto también tienen aptitudes psicológicas, ya que logran percibir claramente lo que ocurre en el interior de otras personas y así, por ejemplo, saber exactamente lo que está pasando en caso de un conflicto familiar. 
Estos niños no tienen un pensar lineal, de concepto en concepto, de palabra en palabra, sino que piensan en imágenes. Esto es lo que caracteriza al pensar creativo. ¿Cómo nacieron las grandes ideas creativas, por ejemplo en las ciencias naturales? La mayoría de ellas surgieron como imágenes. Una vez que tenían la imagen, los científicos buscaron la fórmula matemática correspondiente. También Einstein procedió de esta manera. Toda la teoría de la relatividad se le apareció en una ensoñación. A los grandes matemáticos les ocurre lo mismo: primero aparece una idea en forma de imagen, luego buscan la demostración, si es que pueden. 
Los niños estelares tienen una percepción sensciente que les permite sumergirse más en la esencia de las cosas. Tienen capacidades que también se observan en pueblos arcaicos, que saben exactamente qué sustancia medicinal se puede obtener de determinada planta. Así inventaron procedimientos curativos sin necesidad de prueba y error. En este ámbito radican las aptitudes de estos niños. Y es tremendamente importante, en el caso de ellos, que el adulto sepa cuáles son sus aptitudes. Pues si queremos lograr algo con ellos, por ejemplo en la escuela, nunca debemos comenzar por las deficiencias, sino por las aptitudes. Como primera medida debemos apelar a sus fortalezas. 
Donde hay aptitudes, naturalmente también hay flaquezas. Estos niños suelen tener problemas con la formación de conceptos. Éste es un tema difícil para ellos, ya que en las escuelas se enseñan diez, veinte conceptos nuevos por día. La formación de conceptos es un proceder abstracto. Si quiero enseñarle a un alumno el concepto “cuadrado”, le muestro objetos cuadrados. Pero la cuadratura nunca aparece en forma aislada. Siempre está acompañada por color, tamaño, material, función de cada objeto. Para captar el concepto “cuadrado” hay que prescindir de todas las demás cualidades y aislar la cuadratura. Esto es particularmente difícil para estos niños, ya que poseen una percepción global mucho más fuerte que otras personas. Su atención está más desparramada. Se extiende a toda la clase, por lo cual les cuesta concentrarla en el docente. Eso no significa que tienen menos atención que un niño normal, sino que tienen más. Sólo que su atención es una atención sensciente y por ende vertida sobre todo el entorno. De allí proviene su capacidad de observación muy exacta e inmediata. Sin embargo, para poder entregarse a un único tema, ese tema debería ser extraordinariamente interesante para ellos.
La segunda debilidad de estos niños es su impulsividad. También ella es un rasgo característico de los primeros años de vida. En los niños estelares se prolongan en el tiempo todas las peculiaridades de los niños pequeños. Por ello también son tan hiperactivos como los infantes. 

Autoconciencia exacerbada
Ésas son pues las tres debilidades de estos niños, que también pueden tornarse en fortalezas: atención, impulsividad, hiperactividad. A ellas se suman dos particularidades: tienen una enorme necesidad de comunicación. Por lo general logran ser escuchados. Si no es así, la situación empeora: se tornan más comunicativos aún, conscientes de sí mismos, extraordinariamente curiosos. Esa autoconciencia de los niños estelares en realidad es su cualidad más destacada. Inmediatamente después de nacer ya son conscientes de sí mismos, y lo demuestran con su mirada muy lúcida, bien distinta a la de otros bebés. Cuando se les aproxima un adulto, primero fijan esa mirada en ellos y luego vuelven a la mirada de bebé. Cuando esta misteriosa conciencia de sí mismos se prolonga en el tiempo, aparecen los problemas. Por ejemplo, hay niños que se niegan a responder las preguntas del maestro, se rehúsan a demostrar lo que saben. Ellos dicen: ¿Qué le importa al maestro lo que yo sé o dejo de saber? El maestro no pregunta porque no sabe la respuesta. La conoce perfectamente, o sea que sólo pregunta por controlarme. También se niegan a hacer pruebas o exámenes y entonces comienzan los problemas escolares y se les termina administrando Ritalina.

La trampa de la Ritalina
En casos extremos, puede llegar a ser necesario administrar Ritalina por un corto plazo, para superar una situación insostenible. Pero en el largo plazo, todos los psicofármacos producen modificaciones irreversibles en el cerebro. Yo mismo quise probar el efecto de la Ritalina. Juntocon un amigo psiquiatra, tomé la droga. ¿Qué efecto tiene? Suprime el sentir, todo sentir, el sentir cognoscente, el sentir emocional. Uno se vuelve frío como el hielo, con una concentración exacerbada – mi amigo pudo manejar durante dieciséis horas seguidas, sin necesidad de tomar café ni descansar. Tomé una o dos dosis y el efecto me duró un día y medio.
El sentir, que en estos niños conlleva muchos talentos, es suprimido por la droga, a cambio de que logren concentrarse adecuadamente en lo que dice el maestro. Sin embargo, la Ritalinatiene una gran cantidad de efectos adversos. En los casos de jóvenes que en Estados Unidos dispararon sobre sus compañeros y docentes, se comprobó que el 90 por ciento de ellos había consumido Ritalina. 

Consecuencias prácticas
Resumiendo: los nuevos niños se caracterizan por una conciencia global, la identidad con el entorno, inteligencia sensible, debilidad para la formación de conceptos, impulsividad, mucho movimiento y atención extendida. Son diferentes. No están enfermos, no presentan una patología, no necesitan ser arreglados, sino que hay que aprender a tratarlos distinto. Esto es sumamente difícil para los implicados. Pero si uno sabe que no están enfermos, que no son personitas malvadas que quieren torturarnos, entonces se aprende a ver sus enormes aptitudes. Yo propongo tres pasos para los educadores, los maestros, los padres o las personas relacionadas con tales niños:

1. Reconocer lo que esconden a nivel antropológico, anímico y espiritual. Lo que significa ser abierto, no ser cerrado, no sentirse tan fuertemente centrado en la propia identidad corporal básica, sino vertido en el entorno con una atención sensciente. Cuando el adulto sabe cuál es el trasfondo de este comportamiento, ya ha logrado un gran avance, simplemente porque el niño no se siente permanentemente criticado – pues eso es lo que el chico percibe. Todos los maestros Waldorf saben que si se habla de un alumno en las reuniones de maestros, el niño – sin saber nada al respecto – se comporta distinto en los próximos días y semanas.

2. El segundo paso consiste en reconocer dónde están las fortalezas del niño. A veces se trata de aptitudes nuevas, desconocidas. Entonces se puede construir sobre las capacidades y no las deficiencias.

3. El tercer paso es el más difícil: uno puede intentar recuperar en uno mismo la percepción cognoscente perdida, desarrollarla con autoconciencia. En el niño pequeño existe, sin autoconciencia; en el adulto puede existir, si se ejercita para ello. Si un maestro o pedagogo logra esto, tendrá acceso a estos niños. Ellos se entienden entre sí, con muy pocas palabras, con esa comunicación inmediata, sin intermediación, que florece cuando dos personas poseen este sentir cognoscente. Cuando esto ocurre, la situación está salvada. Eso significa que el educador o maestro puede aprender de estos niños.

Extracto resumido del libro “Lernen” (Aprender)
editado por Verlag Freies Geistesleben, 2006
Walter Johannes Stein
Extraído de la revista El Puente - Colegio Rudolf Steiner


jueves, 18 de julio de 2013

La Fiesta de la Luz

Fiesta  de  la  Luz
Al vivenciar la Fiesta de los farolitos, pudimos percibir como dábamos entre todos, el aspecto de cielo lleno de estrellas a la Tierra, miles de lucecitas encendidas brillan en las almas como las semillas brillan en ahora el seno de la Madre Tierra. Con la Fiesta de la Luz, es nuestra propia alma la que se nos presenta como un universo lleno de luzla luz de la estrella más poderosa, la VERDAD. Es esa luz,  la que hace de nuestra alma la tierra más fértil, donde cada semilla sembrada puede crecer para luego ofrecer al mundo  frutos cada vez, cada año, renovados, en forma de nuevas capacidades o posibilidades, dispuestas para el encuentro, para poder cobijar a la humanidad en cada uno de nosotros.
En el ámbito de la interioridad pueden nacer virtudes tales como : amor, paciencia, generosidad, el compartir, etc.
Se ha sembrado el campo, se ha sembrado el alma con virtudes dispuestas a manifestarse en el momento preciso.
Con la cercanía del invierno, ya percibimos que las fuerzas de la naturaleza se repliegan y en el exterior todo parece adormecerse.
Es tiempo de recogimiento, de silencio, de acallar el ruido interior y ser capaz de ir hacia lo verdadero…laesencia de uno mismo, esa esencia siempre es verdadera. El ser humano busca la luz en su interior, donde reside la fuerza del Yo.
Pero para encontrarla hay que caminar solo, nadie más que uno mismo puede reconocerse en el interior más profundo. Llevar al camino “el conocimiento” y llegar a la “luz” interior da la posibilidad de volver por el camino habiendo nutrido el alma con Amor, pues el ser humano es un ser sabio cuando une “saber” con “amor”, esto lo convierte en una de esas hermosas estrellas.
Esta es una época del año en que la luz diurna ha llegado a su mínima duración, precisamente cuando la luzinterior del ser humano ha de ser la máxima, como si el sol interior estuviese en su esplendor. Los gnomos de la tierra están en pleno trabajo, cuidando las raíces y guardando piedras preciosas, fortaleciendo latierra. Saben que de este esfuerzo dependen la flor y el fruto  del árbol, así como la cosecha del sembrador.

Con los niños nos preparemos  haciendo las velas que irán colocadas sobre una manzana, imagen del conocimiento. El día de la fiesta los niños recorrerán un sendero hecho con ramas de pino, que da tres vueltas en espiral. Esa vela estará apagada hasta que al llegar al final del sendero…al llegar al centro del ser…encontrarán la luz de la verdad y las fuerzas esenciales, donde el ser humano se nutre para formar y conocer su propio Yo, fortalecerse y salir al mundo. Con la llama de esa luz central  encenderán la vela para volver por el camino iluminados por ella. Este camino hacia adentro y hacia fuera, cada niño lo recorre solo. Ha sido preparado en un lugar que se encontrará en absoluto silencio y penumbra, apenas iluminado por la luz de esa llama que estará en el centro del espiral. El clima es de recogimiento.
Los compañeros estarán sentados alrededor del espiral, en ronda, y desde allí acompañarán su recorrido con cantos, música, poesía o silencio…según elija el caminante.

Con esta celebración que se llevará a cabo el último día de clases, antes de las vacaciones de invierno, los niños se llevarán en el alma, lo necesario para que en esos días también en casa puedan realizar actividades acordes al momento del año. Recogimiento, el movimiento es interior, no exterior…esto ayuda a reunir las fuerzas que han de sostener las actividades de la segunda mitad del año.
Esperamos que tengan un saludable  disfrutar de lo que el invierno nos brinda.

*Extraído del Mail que enviaron los maestros de la escuela Waldorf  Perito Moreno, de Martinez

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